Pequeña explosión de un juguete mata en Donostia a una mujer de 62 años y hiere gravemente a su nieto.
Información publicada en GARA el 21 de agosto de 2001.
Interior indica que el juguete contenía explosivo y había
sido preparado para activarse al manipularlo
* Una mujer falleció y su nieto resultó herido grave cuando circulaban en un automóvil por Donostia * La Ertzaintza señala que los indicios «no apuntan en principio» a quienes «promueven el terrorismo»
Una pequeña explosión provocó ayer la muerte de una mujer de 62 años y heridas de gravedad a su nieto de 16 meses, cuando circulaban en un Opel Corsa cerca del Boulevard de Donostia hacia las 10.45 de la mañana. A última hora de la tarde, el Departamento de Interior de Lakua difundió una nota en la que señaló que el origen de la explosión estaba en un juguete que contenía una reducida carga explosiva. Sobre la posible autoría, Interior señaló que no descartaba ninguna hipotesis y que los elementos analizados «no apuntan en principio» a los sectores que «promueven la violencia y el terrorismo en Euskadi».
GARA | DONOSTIA
Una mujer muerta, un niño en estado crítico y otro con heridas leves es el balance provisional de la explosión sucedida la mañana de ayer en el interior de un Opel Corsa en la calle Aldamar de Donostia. La fallecida es María Francisca Eraunzetamurgil Alkorta, de 62 años.
Eran las 10.45 cuando cinco miembros de la misma familia donostiarra: la fallecida, su hija, sus dos nietos J.G.C., de 16 meses, y P.G.C., de 4 años y la tía de éstos, circulaban entre Alde Zaharra y el Boulevard. En ese instante se registró una explosión en el interior del coche que provocó heridas de gravedad a la abuela y a uno de los nietos. La mujer falleció desangrada en el interior del coche sin que los servicios sanitarios pudieran reanimarla, mientras que el niño herido más grave fue trasladado a un centro médico.
En un primer momento, los medios de comunicación especularon con la posibilidad de que se tratara de un atentado, mientras algunos testigos presenciales destacaban que la pequeña explosión provocó un sonido seco. El automóvil no presentaba daños apreciables desde el exterior e incluso sus cristales estaban intactos.
Las especulaciones continuaron hasta que el Departamento de Interior del Gobierno de Lakua difundió una nota, hacia las 20.00, que indicaba que «el juguete estaba manipulado para explotar al ser activado» y que los análisis constataron que la explosión fue provocada por «una pequeña carga explosiva».
El juguete al que hizo referencia Interior es un coche eléctrico, más pequeño que un teléfono móvil, que «habría sido manipulado depositando en su interior un recipiente metálico con una cantidad de explosivo, probablemente pólvora, aún sin determinar y dispuesta mediante un sistema eléctrico para activarse y provocar una pequeña explosión en el momento en el que se encendiera el interruptor», según se desprende de las investigaciones de la Ertzaintza.
A pesar de que la carga explosiva era pequeña, fue suficiente para provocar la muerte a la mujer al ser alcanzada en una arteria por una esquirla, procedente del cilindro que contenía el explosivo, y para provocar importantes lesiones al niño.
Los responsables policiales señalaron que el juguete fue «abandonado en los servicios de un establecimiento hostelero y sin un destinatario señalado». El coche eléctrico fue encontrado junto a otro juguete el sábado en el bar Txioka, en el que trabaja una de las mujeres que viajaban en el Opel Corsa.
Sin certeza sobre la autoría
En cuanto a la posible autoría del artefacto, la Policía autonómica, que no había concluido la investigación, no descartó ninguna hipotesis, al tiempo que señaló que los indicios con que contaba «no apuntan en principio necesariamente hacia los sectores que en los últimos tiempos promueven la violencia y el terrorismo en Euskadi». No obstante, Interior insistió en que «todas las líneas de investigación» continuaban abiertas.
Los expertos de la Ertzaintza seguían realizando los análisis de los restos hallados, así como pruebas de simulación con dispositivos similares, de cara a determinar la cantidad de explosivo y otras características de lo que calificó de «juguete-trampa». El informe técnico final será remitido a las autoridades judiciales que instruyan el caso.
A pesar de la incertidumbre y la extrañeza general, hubo algún representante político, como el dirigente del PSOE, Jesús Caldera, que, a pesar de señalar que lo hacía con reservas, expresó su condena por una acción que achacó a «la deshumanización total de los terroristas». El alcalde en funciones de Iruñea, José Ignacio Labiano, llegó a convocar para hoy un pleno extraordinario para tratar sobre el «asesinato de ETA en San Sebastián». Convocatoria que fue anulada posteriormente.
También hubo referencias por parte de algunos medios informativos que ligaron los hechos a los incidentes registrados el pasado viernes en Donostia en torno a la manifestación de Segi prohibida y disuelta por Interior.
En ese sentido, la organización juvenil abertzale denunció «la actitud tanto de los medios de comunicación españoles como de EITB», que interpretó como «otro capítulo del papel que juegan esos medios en el conflicto político». Segi también comentó al respecto que «el daño está hecho y ya no tiene remedio».
También Batasuna, en un comunicado, subrayó que las comentadas especulaciones que se difundieron durante toda la jornada «ponen de manifiesto que los medios de comunicación están dispuestos a cualquier cosa contra la izquierda abertzale».
Un incidente con muchos testigos y no menos conjeturas
La explosión sucedió hacia las once menoscuarto, en la Parte Vieja donostiarra, una zona muy concurrida, ya que al lado se encuentra el mercado de La Bretxa. Muchos testigos pudieron ver a los heridos mientras les sacaban del Opel Corsa y se los llevaban en ambulancia. Las conjeturas de cómo llegó el cochecito a manos de los niños se sucedían.
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La explosión, registrada poco antes de las once de la mañana, fue presenciada por varios testigos, en su mayoría empleados de las tiendas cercanas y personas que habían acudido a hacer sus compras al renovado mercado de La Bretxa. A los pocos minutos, Policía Municipal y Ertzaintza instalaron una cinta de plástico en un perímetro de varios metros en torno al coche, un Opel Corsa blanco que tenía las puertas abiertas pero apenas mostraba daños. La mujer que resultó herida en la explosión había sido introducida ya en una ambulancia de Osakidetza, mientras docenas de paseantes y periodistas se concentraban junto al cordón policial, que fue levantado alrededor de las dos de la tarde.
Una testigo aseguró que el sonido fue «seco y distinto al de una bomba». Según otro testigo, una joven que presenció desde muy cerca la explosión, ésta fue de poca potencia y provocó un columna de humo sobre el coche.
De acuerdo con su relato, la más joven de las mujeres intentaba taponar con una toalla la hemorragia que presentaba otra de las ocupantes en una herida profunda a la altura del cuello, hasta que llegaron los enfermeros que prestaron auxilio a la herida.
Uno de los niños sangraba por un oído y se encontraba en estado de shock, incapaz de contestar a las preguntas que le hacía el personal de la ambulancia. Una testigo explicó que vio una mujer que se apeaba de un coche del que se salía humo con un niño ensangrentado en brazos «dando unos gritos de horror», que según dijo, no olvidará en su vida. «La mujer pedía ayuda a gritos, pero nadie reaccionaba, hasta que un hombre lo ha cogido de los brazos y lo ha llevado al hospital en coche».
Esta mujer precisó que el hermano del pequeño herido grave, un niño de 4 años, «parecía estar bien», por lo que le colocaron en una acera a la espera de la llegada de los equipos sanitarios.
Al lugar se desplazaron varias ambulancias de Osakidetza y de la DYA, así como la Ertzaintza y la Guardia Municipal, pero no pudieron hacer nada por salvar la vida de María Francisca Eranzetamurgil. Una dotación de la DYA trasladó a la tía de los menores al cuarto de socorro de la capital guipuzcoana con una crisis nerviosa.
Según una testigo, una de las mujeres que ocupaban el coche manifestó, tras producirse la explosión, que los niños tenían el juguete «desde hace días».
A medida que pasaban los minutos, sin embargo, otra versión se fue extendiendo en la calle Aldamar. Los propietarios del bar Txioka, situado concretamente en la calle Narrika, en la Parte Vieja donostiarra, habrían encontrado el sábado pasado un coche de juguete teledirigido y un muñeco de peluche con forma de jirafa en el baño del establecimiento hostelero. Como quiera que nadie acudió a reclamarlos durante el fin de semana, los dueños se lo dieron a la tía de los niños heridos, que trabaja en el bar, y ésta, asimismo, se lo dio a sus sobrinos, los dos hermanos que resultaron heridos en la explosión de ayer.
Poco después del incidente, hacia las once y media, un ertzaina y un guardia municipal fueron desplazando el cordón policial hasta llegar al Boulevard, al tiempo que ordenaban a los empleados de los comercios que iban quedando dentro de la zona acordonada que se situaran en el fondo del establecimiento, o bien lo abandonaran. Fue el caso del cocinero Juan José Castillo, que se disponía a acceder a su restaurante pero que, a la vista de lo sucedido, optó por permanecer junto a la cinta. Para esa hora, ya había cerca de un centenar de personas, turistas franceses e italianos entre ellos, concentrada en el lugar.
El cadáver de la fallecida fue levantado poco antes de las 13.30 y trasladado al Instituto Anatómico Forense de Polloe para practicar la autopsia, mientras que el Opel Corsa fue retirado por una grúa después de que artificieros de la Unidad Especial de Desactivación de Explosivos de la Ertzaintza recogieran evidencias de los hechos. *
Muy grave tras ocho horas en el quirófano
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El niño de 16 meses herido en la explosión se encontraba anoche «estable» aunque «muy grave», tras ser intervenido quirúrgicamente durante más de ocho horas por cirujanos y médicos de cinco especialidades del Hospital Donostia. Tras la operación, el pequeño, J.G.C., fue internado en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos.
El informe emitido tras su ingreso indicaba que el pequeño presentaba estallido de ambos globos oculares, fractura del hueso frontal izquierdo con salida de masa encefálica y hemorragia cerebral. Tenía también «múltiples lesiones post-traumáticas», presencia de cuerpos extraños en los tejidos blandos de la cara y de objetos metálicos, así como lesiones traumáticas importantes en la mano derecha. Médicos de los servicios de neurocirugía, cirugía pediátrica, cirugía maxilo-facial, oftalmología e implantes de mano participaron en la intervención.
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